viernes, 22 de abril de 2011

Grandes Cambios

Todo cambio es a la vez estresante, por definición. Aún cuando sea bien recibido, altera la estabilidad de un individuo. Para afrontar cualquier cambio drástico, debemos entender ante todo el cambio, y manejar eficazmente el estrés que inevitablemente se va a presentar en nuestra vida cotidiana. 

Todos debemos de alguna manera regular de forma eficiente el grado de estrés que experimentamos en nuestra vida cotidiana, manejando a la vez una gran cantidad de cambios que estamos dispuestos a tolerar. 

Es muy importante, que nosotros entendamos que cualquier cambio puede producir grandes consecuencias, tanto deseables como indeseables. 

Tratando con personas que están viviendo circunstancias traumáticas, como un gran incendio ó un desastre natural, los profesionales que han aprendido que las crisis pueden tener consecuencias positivas ó negativas, saben de antemano como resolver estas situaciones análogas. 

Cuando atravesamos una terrible crisis, la consecuencia final puede ser posiblemente el deterioro en nuestra capacidad de funcionar eficazmente, dentro del medio. 

Por el contrario, puede tener un mejor funcionamiento y un mayor desarrollo funcional de nuestras potencialidades humanas. En toda crisis, va a implicar desequilibrio y un cambio. Todo depende de la forma como lo afrontemos, y a la vez nos sobrepongamos a ella. 

Hay incluso crisis, que se pueden percibir a larga distancia, como ataques directos a nuestra misma esencia psicológica humana. 

Lo que en ese momento oportuno nos exige, es simplemente una redefinición exacta de nosotros mismos, un redescubrimiento de nuestro significado humano, y una renovación de nuesto compromiso formal, con lo que hayamos elegido como lo más importante de nuestra vida cotidiana.